La revolución divertida, 2012

En los años sesenta aparecieron movimientos culturales que pretendían cambiar el mundo. Querían más libertad sexual, el fin del consumismo capitalista y un reencuentro con la naturaleza. Sus proclamas aparecían en la televisión con música pop de fondo, y parecían en verdad el inicio de una revolución. Sin embargo, esas formas de vestir y hablar extravagantes, esa música estridente y esa rebeldía vital no sólo no acabaron con el capitalismo, sino que pasaron a formar parte del sistema y a ser asumidas por la publicidad de las grandes empresas y la propaganda política.

Desde entonces, las revueltas de esa clase se han multiplicado —en España, por ejemplo, con la Movida madrileña o el movimiento antiglobalización—, pero su destino siempre ha sido el mismo: la disolución de sus propuestas políticas, el triunfo de su estilo y su cultura, y el surgimiento de una figura singular: el rebelde burgués.

Con las imágenes del reciente 15M aún en la retina, esta mirada a la revolución divertida constituye una reflexión fundamental sobre la sociedad contemporánea.



“Uno de los ensayos más serios e inteligentes que he leído últimamente”, Juan Avilés, El Cultural


“Una gozada desde su principio a su final”, Rodrigo Blanco Valdés, La Voz de Galicia


“Una lección de ensayismo a la anglosajona”, Manuel Arias Maldonado, La Opinión de Málaga


“Excelente resumen […] Una exposición de los cambios políticos acaecidos entre 1968 y 2000 con cuyo juicio estoy completamente de acuerdo”, Félix de Azúa